Description: La formación de los hijos por parte de los padres, especialmente en los primeros años de su existencia, constituye un derecho y un deber insoslayable y de suprema trascendencia.
La mente del infante, desde el instante mismo de su concepción hasta el umbral de su séptimo año, se asemeja a un terreno virgen, fértil y receptivo, llamado a ser sembrado con los principios y valores que delinearán el rumbo, es decir el sentido de su vida, la solidez de su carácter y la riqueza espiritual y moral que habrá de aportar a la sociedad en la que se despliegue su devenir.